viernes, 28 de septiembre de 2018

Por qué el Camello tiene su joroba

De "Historias precisamente así" de Rudyard Kipling traigo un camello que al principio no tenía joroba y por holgazán le salió una. Las ilustraciones y sus comentarios, tal como se muestran en el libro, son un encanto por eso agrego fotos que les saqué durante mi lectura.


Por qué el camello tiene su joroba

Al principio de los tiempos cuando el mundo era tan nuevo-y-flamante y los animales empezaban a trabajar para el hombre, había un camello que vivía en un desierto espantoso porque no quería trabajar, y, además, él mismo era un espanto.

Por eso comía tallos, espinos, tamariscos, algodoncillos y pinchos, holgazaneando de la forma más horrible, y cuando alguien le hablaba, decía: ¡Joroba!, sólo: ¡Joroba!, y nada más.

Al poco, el lunes por la mañana, se le acercó el caballo con una silla en el lomo y un freno en la boca, y le dijo:

- Camello, ¡oh camello!, sal a trotar como hacemos los demás.

- ¡Joroba!-respondió el camello, y el caballo marchó a contárselo al hombre.

Luego se le acercó el perro con un palo en la boca, y le dijo:

- Camello, ¡oh camello!, ven a buscar y llevar las cosas como los demás.

- Joroba! -respondió el camello, y el perro marchó a contárselo al hombre.

Después se le acercó el buey con el yugo al cuello, y le dijo:

- Camello, ¡oh camello!, ven a arar como los demás.

- Joroba! -respondió el camello, y el buey se marchó a contárselo al hombre.

Al final del día el hombre reunió al caballo, al perro y al buey y les dijo:

- ¡Ay de vosotros tres!, qué pena me dais (con el mundo tan nuevo y flamante), pero ese ¡Joroba! del desierto no puede trabajar o ya estaría aquí, así que voy a dejarlo en paz y vosotros tendréis que trabajar el doble para compensar.

Eso enfadó mucho a los tres (con el mundo tan nuevo) y mantuvieron una conferencia, y un indaba, y un punchayet, y una discusión al borde del desierto. El camello vino masticando algodoncillo, holgazaneando de la forma más horrible, y se rió de ellos. Luego dijo: ¡Joroba! y se volvió a marchar.

Entonces llegó el genio que tiene a su cargo todos los desiertos rodando en una nube de polvo (los genios siempre viajan de esa manera porque es mágica) y se detuvo a conferenciar y discutir con los tres.

- Genio de todos los desiertos -dijo el caballo-, ¿es justo que alguien holgazanee con un mundo tan nuevo y flamante?

- ¡Desde luego que no! -respondió el genio.

- Bueno -continuó el caballo-, pues hay un animal en medio de tu espantoso desierto (él mismo es un espanto) con un cuello largo y largas patas que no ha trabajado absolutamente nada desde el lunes por la mañana. No quiere trotar.

- ¡Fiuuu!-dijo el genio silbando-, seguro que se trata de mi camello, ¡por todo el oro de Arabia! ¿Y qué dice?

- Dice ¡Joroba!-respondió el perro- y se niega a ir a buscar y traer las cosas.

- ¿Dice algo más?

- Sólo ¡Joroba! -intervino el buey- y no quiere arar.

- Muy bien -aseguró el genio-. Yo lo jorobaré, si tenéis la amabilidad de esperar un momento.

El genio se envolvió con su nube de polvo, se lanzó a través del desierto y encontró al camello que holgazaneaba de la forma más horrible contemplándose en un charco de agua.

- Larguirucho y burbujeante amigo mío -dijo el genio-, ¿qué es eso que he oído que no trabajas nada con el mundo tan nuevo?

- Joroba! -contestó el camello.

El genio se sentó, apoyó la mano en la barbilla y empezó a idear una gran magia mientras el camello contemplaba su imagen en el charco de agua.

- Has estado haciendo trabajar extra a los tres desde el lunes por la mañana por culpa de tu horrible holgazanería -dijo el genio, y siguió pensando en magias con la barbilla en la mano.

- Joroba! -contestó el camello.

- Yo que tú no volvería a decir eso -le aconsejó el genio-, puede que lo repitas demasiado. Quiero que trabajes.

Y el camello volvió a decir ¡Joroba!, pero nada más decirlo vio que su espalda, de la que tan orgulloso estaba, se hinchaba y se hinchaba hasta convertirse en una enorme y desgarbada joroba.

- ¿Ves eso? -preguntó el genio-. Es tu propia joroba que te has ganado por no trabajar. Hoy es jueves, y no has trabajado nada desde el lunes cuando empezó el trabajo. Ahora vas a trabajar.

- ¿Cómo voy a hacerlo -replicó el camello-, con esta joroba en la espalda?

- Está hecha a propósito -explicó el genio-, todo por haber perdido esos tres días.

De ahora en adelante podrás trabajar durante tres días sin comer, porque podrás vivir de lo que tengas en la joroba. Y no digas jamás que nunca hice nada por ti. Sal del desierto, reúnete con los tres y compórtate. ¡Joróbate!

Y el camello se jorobó, con joroba y todo, y marchó a unirse a los tres. Desde ese día hasta hoy el camello lleva siempre puesta la joroba (ahora la llamamos giba, para no herir sus sentimientos), pero nunca ha recuperado los tres días que perdió al principio del mundo y tampoco ha aprendido a comportarse.”



sábado, 15 de septiembre de 2018

Los cuadernos no se venden


Este cuentito me llegó, como muchos otros textos, de la mano de una gran amiga Victoria Minoldo. Lo comparto yo también. 


La planta de Bartolo

por Laura Devetach

El buen Bartolo sembró un día un hermoso cuaderno en un macetón. Lo regó, lo puso al calor del sol, y cuando menos lo esperaba, ¡trácate!, brotó una planta tiernita con hojas de todos colores.

Pronto la plantita comenzó a dar cuadernos. Eran cuadernos hermosísimos, como esos que gustan a los chicos. De tapas duras con muchas hojas muy blancas que invitaban a hacer sumas y restas y dibujitos.

Bartolo palmoteó siete veces de contento y dijo:

—Ahora, ¡todos los chicos tendrán cuadernos!

¡Pobrecitos los chicos del pueblo! Estaban tan caros los cuadernos que las mamás, en lugar de alegrarse porque escribían mucho y los iban terminando, se enojaban y les decían:

—¡Ya terminaste otro cuaderno! ¡Con lo que valen!

Y los pobres chicos no sabían qué hacer.

Bartolo salió a la calle y haciendo bocina con sus enormes manos de tierra gritó:

—¡Chicos!, ¡tengo cuadernos, cuadernos lindos para todos! ¡El que quiera cuadernos nuevos que venga a ver mi planta de cuadernos!

Una bandada de parloteos y murmullos llenó inmediatamente la casita del buen Bartolo y todos los chicos salieron brincando con un cuaderno nuevo debajo del brazo.

Y así pasó que cada vez que acababan uno, Bartolo les daba otro y ellos escribían y aprendían con muchísimo gusto.

Pero, una piedra muy dura vino a caer en medio de la felicidad de Bartolo y los chicos. El Vendedor de Cuadernos se enojó como no sé qué.

Un día, fumando su largo cigarro, fue caminando pesadamente hasta la casa de Bartolo. Golpeó la puerta con sus manos llenas de anillos de oro: ¡Toco toc! ¡Toco toc!

—Bartolo —le dijo con falsa sonrisa atabacada—, vengo a comprarte tu planta de hacer cuadernos. Te daré por ella un tren lleno de chocolate y un millón de pelotitas de colores.

—No —dijo Bartolo mientras comía un rico pedacito de pan.

—¿No? Te daré entonces una bicicleta de oro y doscientos arbolitos de navidad.

—No.

—Un circo con seis payasos, una plaza llena de hamacas y toboganes.

—No.

—Una ciudad llena de caramelos con la luna de naranja.

—No.

—¿Qué querés entonces por tu planta de cuadernos?

—Nada. No la vendo.

—¿Por qué sos así conmigo?

—Porque los cuadernos no son para vender sino para que los chicos trabajen tranquilos.

—Te nombraré Gran Vendedor de Lápices y serás tan rico como yo.

—No.

—Pues entonces —rugió con su gran boca negra de horno—, ¡te quitaré la planta de cuadernos! —y se fue echando humo como la locomotora.

Al rato volvió con los soldaditos azules de la policía.

—¡Sáquenle la planta de cuadernos! —ordenó.

Los soldaditos azules iban a obedecerle cuando llegaron todos los chicos silbando y gritando, y también llegaron los pajaritos y los conejitos.

Todos rodearon con grandes risas al vendedor de cuadernos y cantaron "arroz con leche", mientras los pajaritos y los conejitos le desprendían los tiradores y le sacaban los pantalones.

Tanto y tanto se rieron los chicos al ver al Vendedor con sus calzoncillos colorados, gritando como un loco, que tuvieron que sentarse a descansar.

—¡Buen negocio en otra parte! —gritó Bartolo secándose los ojos, mientras el Vendedor, tan colorado como sus calzoncillos, se iba a la carrera hacia el lugar solitario donde los vientos van a dormir cuando no trabajan.

Mezclas raras




Reporte del fin de semana:

El sábado al medio día en “Me extraña arana”, un programa de radio infantil que se puede escuchar de 13 a 14hs por Radio Universidad Córdoba (link para escuchar en vivo), la consigna del día invitaba a los oyentes niños a imaginarse como científicos y proponer cómo sería o qué nombre tendría la mezcla de dos objetos cualesquiera. El descubrir es uno de los universos más desafiantes para los chicos por lo que ideas les sobran, con el micrófono al frente y otros por mensajito largaron una montaña de mezclas raras. Uno de los inventos que recuerdo, por diferente, fue el de juntar una lapicera con un reloj de arena y obtener una lapicera para hacer la tarea a tiempo. O, más simpático: un hombre + una araña = al hombre araña (rieron todos).

Dos horas después estaba sentada en el auditorio del Centro Cultural Córdoba con mi bebé, mi ahijada y mi hermana presenciando el “pase de antorcha” entre Jorge Cuello y Santiago Gonzalez Riga, más conocido como Chanti, en el marco de la Feria del Libro Infantil que finalizó ayer, ambos genios humoristas gráficos nos divirtieron con un diálogo de ilustraciones sobre temas que los chicos podían pedir en el momento. Entre gritos y manos arriba se escuchaba: el mundial, un caballo, la feria del libro; algunos adultos hicieron su pedido también: leyendas de córdoba, el diablo, un autoretrato y varios más. Pero lo más lindo vino después cuando surgió la propuesta de inventar animales que surgieran de la mezcla de otros dos, o de tres, arriesgó Chanti más tarde. La habilidad de los artistas es innegable, dibujaron montones de animales en segundos tratando de responder fielmente al pedido del público: un chancho y un mosquito, un castor + una serpiente + un elefante, etc. y etc. Resultado: un sin fin de dignos personajes de cuentos fantásticos (dejo abajo algunas fotos). Lo mejor, sin duda, son los chicos y su imaginación infinita, aquella que los adultos podemos potenciar al máximo con consignas tan simples y sencillas como éstas. Me quedo con el ejemplo para cuando Valen deje de ser un bebe de pecho y quiera jugar y jugar, “Mezclas raras” para dibujar, inventar historias o sólo decirlas y decirlas es un buen paliativo al exceso de pantallas digitales, el recurso que hoy creemos tener más a mano, aunque nos olvidamos que hay tantos otros y más baratos.

Compartiendo la biblio


El Cedilij (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) cuenta con una riquísima biblioteca para los más chicos y todos los sábados a la mañana hay un puesto de libros en su puerta Pje. Revol 56, Paseo de las Artes.

No olvides leerles para que ellos lean después

Valiente


Con v

Valentín



Tantas v dibujan las aves

viajeras de nuevos horizontes,

valiosas las que sorprenden

con vuelos que alargan la vida.



Valiosa la v que te regalamos

vital la fuerza que nos regalaste.

Desde el vientre te sabemos

hijo, VALIENTE.



Hijo, que das vuelo eterno

dulce viento que trae tu voz.

Un atajo desde el cielo

rociara tu voz,

voz de VULULÚ.



Único consuelo de nuestro esfuerzo,

único silencio entre tanto ruido,

único descanso entre tanto trabajo,

única verdad entre remolinos de dudas.



Vas y vendrás, Valentín

aquí está tu lugar seguro.

Sé valiente, hijo y hazte un velero

vulnerable a las olas del amor.



La verdad de tus ojos mira fuerte,

cara a cara, pupila a pupila.

No habrá más verdad que la de tu sonrisa,

si es valiente.


Cintia Pero

Anoche le cantaron las estrellas


Anoche una estrella trajo melodía a la habitación para que el bebé durmiera mejor…

Acunando  a Valentín canté las canciones más dulces que pude recordar, clásicos infantiles así como un improvisado noni noni y por lo bajo una de mi autoría (creada con puro amor de madre pero para nada algo que valga la pena publicar, siendo sincera). Las noches son más largas ahora y si no aprendo letras de canciones nuevas se me patina el disco y el bebé ya no se duerme. Así es que hoy tengo una nueva canción para compartir por aquí, me la susurró al oído la misma estrellita que anoche nos hizo dormir a los dos, se llama “Una de las tres marías” y dice así:
Cuando desde la cama
y por un huequito de tu ventana,
mires hacia la noche

y enciendas toda su oscuridad.
Cuando vayas pa’ afuera

y la brisa fresca de primavera
moje tus pies descalzos

con pedacitos de libertad.
Verás luz en los faroles,
queriendo ser como soles,
tendrás un millón de estrellas
que destellan    para vos.

Entrará el lucero a tu habitación,
rociará su luz sobre el edredón,
lloverán los astros
por la pared
y siguiendo el rastro
y a tu merced,
cuando encuentres ahí encendidas
a nosotras las tres Marías,
saludáme que la del medio, ésa soy yo.

Cuando con el pijama
en puntas de pie vuelvas a tu cama,
sabrás de algunas cosas
que si está oscuro se ven mejor.
Cuando no se oigan ruidos
y todos crean que estás dormido,
vendrán para darte un beso
– felices sueños mi amor, mi amor.
Con el track de los cerrojos,
espiarás por un solo ojo
y yo te estaré alumbrando,
dándote mi resplandor.

Sebastián Monk

Sumergirme


Escuchando “Señora Manatí” de Teresita Fernandez, así va terminando…

Señora Manatí, reina linda del mar,
que bordas la espuma de un blanco pañal,
cantando canciones con dulce ulular,
tú cantas la nana del fondo del mar.

Ulí, ulí, ulí,
ulí, ulí, ula,
ulí, ulí, ulí,
ulí, ulí, ula.
Cantando canciones con dulce ulular,
tú cantas la nana del fondo del mar.

Estreno este blog con el corazón de mi incipiente maternidad y mi Valentín adorado con apenas 12 días de vida al lado mio, durmiendo al son de las canciones de cuna interpretadas por Coqui Dutto, a quien agradezco el disco que nos obsequió.

Entre las 50 (“sin cuenta”, como las estrellas) palabras que se arrojan por día al ciberespacio algunas se disparan con la velocidad de un cohete, otras con la timidez de aquellos globos que ya no podemos encender en Navidad y otras, aparecen con la simpleza de ser una estrella más..aunque estrella al fin. Y si al menos esta entrada es sólo una estrellita en el cielo digital, “ser” es lo que vale.  A título del día “Sumergirme” me animo a iniciar y compartir un blog para escribir (tan simple como eso), para compartir mis ideas, para acercar aquellas historias que me surgen como la espuma en el mar, para inspirar la lectura y la escritura en los niños.

¿De qué trata este blog?

De literatura infantil ¡Obvio!

De las cosas de los chicos ¿Y cómo no?

¿Picardías y otras yerbas?… ¡Seguro!

Cuentos, historias…

Actividades y juegos para que los más pequeños disfruten la literatura, porque para eso se escribe, para disfrutar.



Pero... podría

Un lápiz de color pinta una nariz un lápiz de color dibuja en algodón Un lápiz de color en nubes de aniz escribe en camisón para no dor...