martes, 25 de junio de 2019

Los ojos destapados

Un cuentito de Laura Junowicz especial para cuando aparece el miedo a la oscuridad ;)

Los ojos destapados



No era que Ofelia le tuviera miedo a la oscuridad, era una ardilla muy valiente. Pero eso de andar cerrando los ojos en plena noche, cuando el bosque se llena de ruidos y sombras extrañas, no le gustaba nada.  Por eso, antes de ir a dormir, juntaba unos cuantos bichitos de luz para que se quedaran a su lado, iluminando.
Hasta que una noche, los bichitos le dijeron que ya era tiempo de dormir sin su compañía. Ofelia hizo puchero porque no estaba muy de acuerdo. Para darle ánimos, los bichitos le dejaron una poción que la ayudaría:
-Esta cáscara de nuez tiene gotas de lágrimas de murciélago. Si escuchas un ruido o algo te asusta, tomas un sorbito y podrás ver en la oscuridad.
Así y todo, a Ofelia no la convencía la idea de pasar la noche sola y a oscuras, pero como sabía que las ardillas grandes no dormían con bichitos de luz, aceptó.
La noche estaba oscura como el fondo de un baúl. Ofelia, recostada en una rama, intentaba dormir. En eso, escuchó un ruido y abrió los ojos de golpe. ¿Un puma? ¿¡Un jaguar!? Tomó un sorbito de la nuez que le habían dejados los bichitos de luz. Al ratito, la oscuridad se aclaró: el ruido era una liebre que dormía ceca y, cada tanto, roncaba.
Ofelia respiró aliviada, pero antes de volver a cerrar los ojos, percibió una sombra moviéndose entre los arbustos ¿Una serpiente deslizándose? ¡¿Un fantasma?! Tomó otro sorbito de la nuez. Al ratito pudo ver: el viento arrastraba las hojas caídas en la tierra. Volvió a respirar y, viendo que no pasaba nada, ahora sí, se durmió profundamente.
-¿Cómo te fue? ¿Dormiste bien?- le preguntaron los bichitos de luz al otro día.
-¡Dormí como una osa invernando! ¡Y todo gracias a las gotitas que me dejaron!
Los bichitos se rieron con picardía y le contaron la verdad: la nuez no tenía lágrimas de murciélago, sino agua de lluvia. La mentirita era para que pudiera vencer el miedo con coraje. Porque el miedo – y acá viene el gran secreto - , el miedo nos tapa los ojos.
Ofelia se sintió muy orgullosa de haber podido vencer el miedo que tapa los ojos, y pensó que si le había salido una vez, podría volver a hacerlo. Y así fue, ya no hubo noche en que no pudiera ver. 

Cada vez que escuchaba o sentía algo extraño, con los ojos bien destapados de coraje, miraba mejor, y sanseacabó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pero... podría

Un lápiz de color pinta una nariz un lápiz de color dibuja en algodón Un lápiz de color en nubes de aniz escribe en camisón para no dor...